El erotismo a través de la papelería “stationary fetish”

El “stationery fetish” no es más que un tipo de fetiche erótico que algunas personas tienen con el material de la papelería, al parecer cualquier persona puede verse afectado por la fiebre del stationary fetish: profesionales de las Bellas Artes y aficionados, diseñadores, la arquitectura, estudiantes de cualquier índole se ven embelesados y rendidos frente al espectáculo de una papelería, no es necesario una condición especial para poder disfrutar de la agradable experiencia capaz de proporcionar esta clase establecimiento, para ello vamos a adentrarnos en las claves de la papelería que proporciona cierto placer o momento agradable una vez que entras en la papelería, algunos factores estimulantes son los siguientes:

  1. Olor, tacto, color: “Al mirar los dependientes tratan las cosas me produce un hormigueo bastante especial, como si entrara a una boutique y me atendiera una geisha o profesional sexual, sin duda salgo con cosquillas en todo el cuerpo”- comentó Marina B, una aficionada de la papelería. Entrar en uno de estos establecimiento sin necesidad de adquirir algún producto es capaz de estimular todos tus sentidos, inspirarte de forma creativa y alegrarte el día, dar vuelta y respirar el ambiente de un establecimiento de esta clase ya vale la pena, el estímulo inmediato al que hacen referencia todos sus fetichistas es el aroma, pues es una deliciosa mezcla de mader, tinta, papel, pintura y goma.

Este es un olor que alude a todo lo prometedor y nuevo que puede deparar el futuro, esto se relaciona de forma irremediable con la sensación de esperanza que se nos ha quedado grabada a fuego, a lo largo de un montón de septiembres que solo traían nuevamente el perfume del material escolar que no se ha estrenado. La fascinación estética hace que todos los visitantes queden completamente encandilados y además sienta el impulso de esnifar, acariciar los objetos envueltos en esa bruma de polvo suave con la que salen de fábrica y observar a detalle.

  1. Orden y atención: Una papelería buena puede ser pequeña o grande pero siempre tiene el mismo aspecto, una organización de espacio estudiada con todos los huecos aprovechados al milímetro y con una jerarquía de productos sabia además de eficiente, el efecto es demasiado relajante a primera vista, las gamas cromáticas se respetan de una manera exhaustiva y por ello perderse en los degradados perfectos suele ser algo adictivo para muchos. “La mezcla de abundancia y orden parecen de ensueño, pero esto no es solo cuestión de belleza”- comenta Marina B, “simplemente me fascina ver la forma en que los dependientes tratan las cosas, como todos los envuelven con esmero, esto me produce una sensación especial”.
  2. Fetichismo puro: “Son contadas las veces que me he descubierto pasándome la goma de borrar completamente nueva por los labios mientras duermo, simplemente me quedo absorta en el tacto sedoso además de intacto de sus aristas romas, recuerdo hacerlo también durante las clases e incluso en el establecimiento donde trabajo de turno solo para seguir disfrutando de la textura”- comenta Patricia Lanza, otra adicta al Stationery Fetish, a ella le fascina la goma de borrar mientras que a otro simplemente le agrada sacar la bolita protectora de un bolígrafo, todo es cuestión de perspectiva.